Para 24 porciones
Sardinas frescas: 750 g
Sal y pimienta a gusto
Harina: 200 g
Aceite: 1/4 de pocilio
Cebollas: 1
Puerros: 3
Pimiento rojo 1/2
Aceite: 2 cucharadas soperas
Vino blanco: 80 cm3
Tomate perita: 1/2 lata
Harina: 1 cucharada sopera
Masa para pastelitos: 2 paquetes (48 tapas)
Huevo (para pincelar): 1

Relleno
Retirar las escamas de las sardinas debajo de la canilla y lavarlas bien. Quitar la cabeza y la cola.
Abrirlas al medio y separar el espinazo. Salpimentar. Cortar en trozos y pasar por harina.

Saltear las sardinas en aceite y reservar. Picar las cebollas. Cortar los puerros en ruedas.
Cortar el pimiento al medio. Retirar el tallo, las semillas y las nervaduras. Cortar en tiras de, aproximadamente, 1 cm
de ancho.

Picar en trozos y reservar. Colocar 2 cucharadas soperas de aceite en una sartén y rehogar las cebollas y los puerros.
Adicionar el pimiento y rehogar durante un minuto. Incorporar el vino blanco y los tomates triturados y cocinar durante
5 minutos a partir de que la preparación rompió el hervor. Añadir la harina y cocinar removiendo hasta que la preparación
espese. Retirar y reservar.

Armado
Forrar los moldes con la mitad de las tapas
de pastelitos.
Rellenar con el salteado de cebolla, pimiento y puerros.

Colocar, encima, las sardinas salteadas. Pincelar el borde de la masa con el huevo.
Cubrir con el resto de tapas de pastelitos. Presionar bien retirando el excedente de masa.

Acomodar los moldes sobre una placa metálica y pincelar con el resto de huevo.
Realizar lineas con un palillo, marcando bien sobre el huevo. Llevar a horno precalentado a temperatura moderada por
espacio de 20 minutos, aproximadamente. Retirar, dejar entibiar y desmoldar.
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